El pasado fin de semana participamos en el denominado Tour del Sufrimiento, evento organizado por Planet Bike. En los 7 años que tengo practicando el deporte del Mountain Bike nunca me había atrevido a participar en tan exigente evento. En una ocasión, de manera independiente y nada oficial junto a mis compañeros insaciables recorrí una de las rutas por donde pasa el Tour, lo que me daba una ligera idea a lo que me enfrentaría en el trayecto.
El Tour del Sufrimiento es un evento que se realiza anualmente, este año en su 16va versión, participamos cerca de 100 ciclo montañista de todo el país y varios extranjeros, inició el viernes 27 de enero con una recorrido de unos 250 kilómetros repartidos en tres días y una ascensión de más de 3000 metros, partiendo de Jarabacoa, pasando por Constanza, San Jose de Ocoa, concluyendo el domingo 29 en Santo Domingo.
Los Ciclistas iniciamos la travesía, el primer día rumbo a Manabao, la Ciénaga, El Yaquecillo, Los Bermúdez, La Culata, Constanza. El segundo día desde Constanza, Valle Nuevo, Las Pirámides, Ocoa. El tercer día salimos de San Jose de Ocoa rumbo a Santo Domingo por la presa de Jiguey, Los Cacaos, La Colonia, Cambita y la autopista 6 de Noviembre. Terminó en Planet Bike, Santo Domingo.
Montar 3 días consecutivos una cantidad de kilómetros considerables no era el problema, lo habíamos hecho en otras ocasiones, pero tres días de puras lomas era algo para considerar. Como su nombre lo indica, es a sufrir que se va. Sufres por el cansancio, sufres por el frio, sufres por el hambre, sufres por la soledad. Las subidas te destrozan las piernas, la espalda y te aceleran el ritmo cardiaco, las bajadas te destrozan los hombros, los brazos y te disparan la adrenalina. Y te preguntas ¿Que hago aquí? ¿Por qué no estoy en mi casa en mi sillón reclinable viendo TV? ¿Cuándo esta brisa fría bajará su intensidad? ¿Dónde está el vehículo de apoyo? ¿Y no aparece alguien que quiera le regale la bici? Pero todo ciclomontañista dominicano, en algún momento debería de hacer este tour.
Las salidas se programaban para las 9:30 AM, muchos ciclistas que se saben la ruta salían antes de la hora programada para ir ganando espacio, esto lo vine a saber tarde. Los ciclistas de categorías competitivas (elite, master, etc) salían a un ritmo suave, guardando sus energías para la cronoescalada que regularmente se hace unos 20 kilómetros más delante de la salida, con excepción del primer día que sale desde el mismo parque de Ocoa. Cuando los competidores se detenían para esperar su salida, un servidor seguía la ruta sin parar, pero no por mucho tiempo porque cuando los competidores apretaban el paso iban dejando atrás a los mortales como yo. Volvía a encontrarlos en la meta de la cronoescalada, como hacían un gran esfuerzo se quedaban un buen rato descansando al llegar a ese punto. lo que daba tiempo a que los alcanzara y desde ahí rodara un buen rato con ellos, como estaban cansado no le daban duro, pero desde que se recuperaban se perdían en el horizonte y solo los volvías a ver en la meta de ese día, el pueblo donde se dormía esa noche. En promedio llegábamos a las 5:00 PM de cada día.
En las noches nos reuníamos a cenar, ambos días los organizadores proporcionaron unos espaguetis exquisitos (con esa hambre no digo yo), la premiación del día y hacer las anécdotas. Por ser la primera vez que un insaciable participaba, los ataques, halagos y relajos no se hicieron esperar: ¡Oh, Un insaciable en el tour!, ¡Un insaciable nunca temió!, “Pero eso es raro porque los insaciables no hacen paseos de más de 40 kilómetros”, ¿Y los insaciables existen?, ¡El único insaciable que monta!, etc, etc, etc. La realidad es que en nuestro grupo hay ciclista con el nivel necesario para hacer el tour, es solo proponérselo.
La temperatura estuvo baja en la mayoría del trayecto, en Valle Nuevo tuve que ponerme arriba del jersey, el abrigo que llevé para las noches para poder calmar la brisa fría que nos azotaba. De Ocoa hacia la gallera la neblina no dejaba ver el ciclista de adelante a menos de 10 metros. El momento de mayor desesperación fue el ascenso de los Cacaos hacia la Colonia en San Cristóbal, no abandoné porque sabía que estaba cerca.
Agradecimiento especial al equipo (Trazabosques – Manati) conformado por Eugenia, Aris, Enrique, Leandro y el flamante asistente Joel, su ayuda y apoyo fue vital en toda la ruta. Y aunque no se su nombre, gracias infinitas al dueño de la FJ-Crusier amarilla, me regalo el sándwich mas bueno que me he comido en medio de un estado de semi-pajara, subiendo de la presa de Jiguey a los Mineros. Agradecimiento tambien a Matias de PedalBoys que me facilito un termo, esto evito rodar con el camelback super pesado que llevaba.
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Jan 27, 2012 Mas Fotos del Tour |








